Pásele, güerita, a los mercados de la ciudad

Como un gran porcentaje de las palabras que dominan nuestra lengua, la palabra “mercado” viene de los clásicos; de los romanos, pues. Con origen en la raíz latina mercari o mercatus, que se refiere a la acción de comprar, el mercado tiene que ver con un lugar donde se llevan a cabo transacciones. Claro, sin olvidar la influencia de Mercurio, dios del comercio. 

PARA CONOCER MÁS DE LOS MERCADOS

Para alejarnos de lo hipster, échate un chapuzón al verdadero mercado mexicano… el

MERCADO DE SAN JUAN

En épocas prehispánicas se llamaba la Plaza de San Juan y ocupaba una cuarta parte del sitio, conociéndose mejor como un tianguis para la población. Se comerciaban animales, plantas y algodón. Cuando cayó su principal competidor, el mercado de Tlatelolco, el recinto creció y ganó popularidad. Pasaron los años y para 1955 se trasladaron a las bodegas de la industrial Ernesto Pugibet, lugar en el que aún residen con alrededor 314 locales.

  • Los tres imperdibles de:
    La pollería: codorniz, perdiz y pato
    Insectos exóticos: chapulines, alacranes y charales
    Carnes: cocodrilo, avestruz y tigre de bengala

Las caras y sabores de San Juan

  • La Señora Pilar lleva 45 años en “El Porvenir”, un local de embutidos en el que encuentras bacalao los 365 días del año. Su mamá, una señora grande con cabeza blanca, le acompaña durante todo el día sentada al fondo y regañando a su hija para escoger al cliente las mejores piezas.
  • Esta marchanta te dará recomendaciones sobre el manejo de lo que compres: cuánto tiempo hervir los callos, cuánta sal debes echar, cuál es la mejor época para comprar pescado o cómo abrir la morcilla.
  • En este local puedes probar tapas, crema catalana y baguettes acompañando con vino.