Centro de entrenamiento ceremonial Otomí

Protegido por un ejercito de pinos y encinos, sobre un vivo monumento de la historia de México, el Cerro de las Navajas, se encuentra el Centro Ceremonial Otomí.

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12 conos en forma de caracol (símbolo del agua), uno por cada generación.

El centro se sitúa en el kilómetro 12 de la carretera a Temoaya, donde te recomendaría que la velocidad no excediera los 50 kilómetros por hora, ya que suele ser un área muy transitada por vacas y venados que viven con absoluta libertad en el área.

Sabrás que te acercas cuando comiencen a manifestarse algunos efectos de la altitud. El centro se encuentra a unos tres mil 200 sobre el nivel del mar. Fue edificado en 1981 con el propósito de que uno de los pueblos oroginarios más numerosos del país continúe con la manifestación de sus creencias y tradiciones, así como para fomentar el desarrollo de la región a través del turismo.

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En el piso se observa un diseño de 3 llamas que representan las fuerzas del espíritu ,del cuerpo y la voluntad , en un círculo formado por una serpiente.

 

Este complejo arquitectónico incluye, además del recinto ceremonial, un museo, un mercado de artesanías, cabañas, un lago, así como espacios para acampar. “Puedes ir al museo, pero no creo que lo encuentres abierto, nunca lo he visto abierto”, nos platica Yatzil, la señora del puesto de quesadillas.

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En el centro de los conos se sitúa  al Dios sol. Alrededor de la plaza principal existen 365 escalones que representan los 365 días del año.

 

Después de unas deliciosas quesadillas, me dirigí a la explanada ceremonial por el camino central que rodea todo el espacio. Tuve que quitarme del camino, ya que detrás venía un equipo de entrenamiento de lucha libre. Al recinto acuden frecuentemente deportistas nacionales y extranjeros para realizar entrenamientos de altura.

En 2016, el gobernador Eruviel Ávila Villegas inauguró, en el Centro Ceremonial Otomí, el Gimnasio de Combate José Sulaimán Chagnón, para atletas de alto rendimiento en disciplinas como boxeo, taekwondo, atletismo, karate, ciclismo, tiro con arco, entre otras.

Las instalación creada para la cultura Otomí, se ha transformado en un patrimonio deportivo del país o, podríamos decir que del mundo, ya que deportistas de todas las nacionalidades acuden a ejercitarse y prepararse para sus competencias.

“A mi me tocó de chamaco como grababan aquí la película de James Bond”, recuerda José , jardinero del centro. El lugar ha sido escenario para la grabación de cintas como Licence to Kill, de la saga de James Bond, o el video de la canción Limbo, de Daddy Yankee.

Aquí se recrea y se juega con lo prehispánico y lo moderno, pues al tiempo que las lenguas mazahua y otomí, pueblo originarios que dieron vida a este espacio, empiezan a desaparecer, el centro se convierte en cuna de campeones mundiales en diversas disciplinas.