Opinión Política

¿Realmente necesitamos un “Día Internacional del Hombre”?

Sí, es cierto, el Día Internacional del Hombre existe, y no solo eso, esta celebración es avalada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), por lo que en más de 70 países es considerado oficial.

Para muchos es una idea absurda y misógina, para otros es otro día más en el que los hombres buscan ponerse en el foco y dejar de lado a las mujeres, y para solo unos pocos, es una ocasión para romper con los estereotipos que se tienen acerca de ellos.

El Día del Hombre tuvo su origen en la Universidad de Missouri, institución en la que el profesor Tomas Oaster propuso esta conmemoración en 1992. A partir del siglo XXI comenzó a tomar mayor popularidad y seriedad; de hecho, hoy en día, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) lo avalan.

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La idea original de tener un día que celebre a los hombres no es, como muchos algunos piensan, aplaudir su “desarrollo” o insinuar que son superiores a las mujeres; tampoco fue creado con la excusa de que los hombres merecían una conmemoración como el Día de la Mujer.

Dentro del sitio oficial International Men’s Day se encuentran los pilares que sustentan esta celebración. Entre los más importantes están: promover roles masculinos positivos, crear consciencia acerca de la salud emocional y física de los hombres, mejorar las relaciones de genero y promover la equidad de género en todos los aspectos, así como ayudar a crear un mundo más seguro y mejor para los jóvenes.

El Día Internacional del Hombre puede ser una fecha más en la que los varones vuelven a ser la “voz” de la conversación, como ha sido durante años; pero también puede verse como una forma de victimizar muchos de los aspectos de la vida del hombre; sin embargo, reducir esta conmemoración a estas dos ideas es poco inteligente. Este día es una oportunidad para redefinir todos los estigmas acerca de nosotros.

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No se trata de celebrar la masculinidad de la que hablan las películas de hace 70 años o algunas de ahora. Tampoco es una ocasión para hacer una rivalidad en contra de las mujeres y continuar pensando que uno es mejor que el otro. Es una ocasión para poner sobre la mesa temas como el abuso de hombres hacia mujeres y hombres, hacer visible cómo queremos redefinir los roles masculinos y cómo vamos a enseñar éstos a las nueva generaciones; también es un día para hablar sobre la salud mental y física de los hombres y de los retos a los que se enfrentan tanto en el mundo profesional como personal y, finalmente, fomentar la diversidad.

Es una fecha en la que se pueden proponer nuevas normas o estrategias para promover la equidad de género y, sobre todo, el respeto a las mujeres. Por primera vez los hombres tienen un día en el que pueden reconocer aquello de lo que no se sienten orgullosos, y debe de ser una ocasión para señalar lo que está mal y entonces, acercar al género masculino a un mundo en el que los hombres sean aliados en la lucha por tener una sociedad equitativa con menos discriminación y más respeto.