Cultura y Arte

La vida de botarga

La botarga ha sido utilizada desde hace muchos siglos como una herramienta teatral. El nombre se derivó de Stefanello Bottarga, un actor, director y escritor de teatro italiano, mejor conocido como la “comedia del arte”, una forma de improvisación sobre situaciones de la vida cotidiana que surgió en el siglo XVI


A pesar de que la botarga ahora es mejor vista como un elemento eficaz de mercadotecnia, se trata de un disfraz o vestuario en el que se colocan armazones – principalmente de alambre – revestidos de tela para poder deformar la apariencia de la persona, hacerlos ver más gordos o desproporcionados, trayendo así, personajes de la imaginación a la vida real.

Durante los últimos meses del año del calendario gregoriano, hay un personaje que sobresale en la tradición occidental y que han logrado traer a la vida real a través del uso de estas botargas. Se trata de Santa Claus, un viejecito legendario que lleva regalos a los niños cada 25 de diciembre. Su imagen actual, es un hombre gordo con barba blanca, un saco rojo y blanco y una risa peculiar.

Durante los meses de noviembre y diciembre, en las plazas comerciales las familias pueden tomarse “la foto con Santa”, pero el fondo del asunto es que los pequeños puedan ver a este personaje en la vida real, pedirle regalos y tomarse una fotografía con él, llevándose por siempre el recuerdo en su memoria.

Desde 1985, empresas mexicanas como CHRIS+ se han consolidado alrededor de este mercado y han logrado hacer de este personaje un verdadero y fructífero negocio. En 2005 abrieron la primera escuela de Santa Claus y Reyes Magos en México, llevando la creación de estos personajes a un plano más profesional y de mayor seriedad. Yves Heuze, uno de los directivos de CHRIS+, menciona que la relevancia de que existan estos personajes radica en “la fe y la ilusión de la gente. Crear personajes ayuda a solucionar muchos de los problemas o de las situaciones de la gente, a nivel personal y a nivel comunitario”.

santa y duendes

Representar a este personaje y a los que lo rodean, no es tarea fácil. Durante la interacción con el cliente, el manejo con los sentimientos de las personas y emociones es algo que consideran muy delicado. En palabras de una de las ayudantes de Santa, “cuando ven a estos personajes, hay algo mágico en los ojos de los niños y no cualquiera lo puede manejar correctamente. No nada más es con niños, es toda la familia”.

La creencia de los niños es mucho mayor que la de los adultos, pero de acuerdo con Heuze, siempre están las personas que “creen que no creen, pero al final muchos de ellos creen”. Es decir, siempre va a existir cierto grado de creencia o ilusión hacia estos personajes, y el actor detrás del personaje debe ser capaz de mantenerla.

Quienes realizan este trabajo tienen distintas razones para hacerlo, sin embargo, casi todas se mueven en la misma dirección. Un Santa Claus de CHRIS+ dijo, “he visto que muchas veces… la cotidianidad de la vida nos ha vuelto un poco solitarios, nos ha vuelto un poco distantes y esto a mí, no me gusta. Me gusta ver a las familias unidas, a los amigos, que se saluden, que se den un abrazo, que se sonrían. Para mí ese es el mejor regalo y eso es lo que busco cada año”.

Pero, ¿qué pasa con aquellas personas que representan al personaje de manera independiente; es decir, que no son por parte de una agencia? La respuesta es prácticamente la misma. Una mujer que junto con su esposo se dedican en esas épocas a representar a Santa Claus y Mrs. Claus, dijo que “evidentemente hay un pago de por medio, pero la satisfacción de ver a los niños y saber que estás haciendo muy feliz a alguien, eso es muy padre.” Por su lado, su esposo, quien es un adulto mayor, recalca que el traje lo transforma y es un trabajo que hace porque le gusta ayudar y ver la sonrisa en aquellos que lo necesitan, sobre todo a personas de su misma edad.

Empresas como CHRIS+ le dan mucho peso a la preparación del personaje. Desde el reclutamiento, se interesan por actores que estén en el medio artístico y sepan cantar y bailar y que puedan improvisar. Hacen varios castings y a los elegidos se les realiza una prueba psicométrica y se da una capacitación.

Este tipo de empresas busca darles las herramientas necesarias para que puedan llevar a cabo su trabajo. Los actores tienen acceso a diversos cursos a lo largo de la segunda mitad del año en los que aprenden desde el manejo de niños, cómo tratar con personas que puedan tener capacidades especiales (ya sea discapacidad motora o mental), cómo deben alimentarse y cuidarse de las enfermedades, trabajo en equipo, fotografía, primeros auxilios y hasta la interiorización del personaje.

Quienes no cuentan con tantos recursos para la preparación del personaje, aprenden por su cuenta la manera de vestirse y maquillarse como tales. De igual manera, leen los libros en los que fueron creados estos personajes y las películas que se han realizado para poder estar preparado a lo que puedan llegar a preguntar, sobre todo, los niños.

Yves Heuze menciona tres factores clave a considerar al momento de interpretar a estos personajes: lógica, credibilidad y humanización. Los actores deben conocer la lógica y el trasfondo del personaje para cumplir y reaccionar de la manera en que éste debería. La credibilidad es otorgada cuando el actor mismo cree en su personaje y lo desarrolla de manera correcta. Por último, la humanización es probablemente el factor más importante. Conocer cómo sería en la vida real ese personaje y cuál sería su día a día, para poder realmente crear el perfil completo de este e interpretarlo de la mejor manera posible.

La ejecución de este trabajo conlleva, para muchos, ciertas implicaciones y sacrificios. Una de las ayudantes de Santa dice que “es un trabajo de tiempo completo; eso me lleva a no ver a mi familia”, además, “es difícil ahorita que estoy empezando la universidad, tengo que ver más mis tiempos y dedicarme al cien en cada cosa que me estoy decidiendo hacer en la vida. No puedo dar un sesenta en el trabajo y un cuarenta en la tarea. Aunque me sienta cansada, debo estar bien en ambas partes”.

Muchos coinciden en que lo mayor que sacrifican es poder pasar tiempo con sus familias o estar fuera de casa por un largo periodo de tiempo, sobre todo si son de provincia.

Las implicaciones físicas y psicológicas son elementos muy importantes que considerar pues como dice la señora Claus “Tienes que dejar afuera todo lo que traigas y adentrarte al personaje”. Otra subraya, “es un trabajo en el que sudas al estar en un traje de bastante volumen, estar bailando, que no me vea decaída o apagada porque la gente no se lo va a creer y estar siendo constante en todo lo que tenga que hacer”. Para el actor que hace por su cuenta el personaje del Grinch, la parte física es muy demandante por el traje y el movimiento, pero “psicológicamente también porque hay una línea muy delgada entre el entretenimiento y la agresión”, sobre todo cuando se trata de este personaje.

grinch

Para alguien que está muchas horas en una botarga, es importante considerar las necesidades físicas, como alimentarse bien, tener buena condición física y sobre todo estar bien hidratado. Patricia Inda, nutrióloga que trata a este grupo de personas, los compara con deportistas de alto rendimiento o maratonistas. Es muy importante cuidar la hidratación cuando se tiene la botarga y el maquillaje puesto por mucho tiempo. Con el calor que se genera, deben mantenerse hidratados, pero sin llegar a estar sobre hidratados puesto que esto los llevaría a ir al baño más seguido y es complicado con las botargas y cuando tienes que atender al cliente. Para esto, tienen horarios fijos para tomar agua y la alimentación también es tratada de manera cuidadosa.

Inda dice que “una persona que se dedique a esto debe desayunar una hora u hora y media antes de caracterizarse. Deben cuidar mucho lo que comen, por ejemplo, no pueden comer cebolla picada en unos tacos y luego estar con su público. Deben cuidar su alimentación para no formar gases, que no sean abundantes grasas para que no caiga pesado o sientan malestar estomacal, porque esto impacta en el trabajo que realizan al final del día.”

Ya sea con preparación o sin preparación especial previa, quienes se dedican a encarnar a estos personajes lo hacen con verdadera voluntad y convencidos de lo que este personaje y quienes lo rodean constituyen en la sociedad actual. Son fantasías traídas a la vida real que depositan fe e ilusión en cada persona con quien interactúan.

Quienes logran ingresar a estas escuelas de Santa Claus reciben las herramientas y la preparación más avanzada para poder llevar a cabo el trabajo y que la experiencia otorgada sea especial para la familia. Por su parte, quienes lo realizan por su cuenta, aparentan ser más conscientes en cuanto al pago de la foto, pues de eso viven toda la temporada. Sin embargo, para ambos y por lo que al final del día realizan este trabajo, dicho en las palabras de Santa Claus, la señora Claus y el Grinch: “lo más gratificante es la sonrisa de cada niño”.

El poder hacer feliz a una persona, aunque sea por cinco minutos, ver la cara de los papás al observar la ilusión de sus hijos, o ver a un niño correr de lado a lado en el pasillo para darles un abrazo, es lo que impulsa a estos actores a continuar haciendo lo que hacen y repartir sonrisas en cada plaza comercial a la que van.

*A solicitud de algunos entrevistados, sus identidades permanecen anónimas y son identificados por el nombre de su personaje.

Patricia Bravo Inda

Laboratorio de comunicación periodística