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Zoológicos: ¿diversión, educación o encierro?

“Desde que recuerdo, nunca me ha importado si es de día o de noche, aunque la belleza de lo nocturno me vuelven vulnerable a los instintos más feroces. Despertar, para mí, es una alegoría a mi cuerpo, es descubrir a la vida inclinándose por mí majestuoso ser. No importa si soy un gato o un león; yo, de cualquier modo, soy la estrella del show.”

 

El primer antecedente en México de algo parecido a un zoológico, es la colección de animales de Moctezuma, que separaba a los animales en cuatro bloques según el tipo de animal. Siglos después, en 1924, se inaugura el Zoológico de Chapultepec por el biólogo Alfonso L. Herrera, basándose en el diseño del Zoológico Giardino que se ubica en el Museo de Zoología de Roma, Italia.

Actualmente, los zoológicos tienen como principal función el promover la educación, preservación, investigación y recreación de los animales, según diversas fuentes y opiniones de quienes como las del director operativo de Defensoría Animal Emmanuel Pedraza, o David, uno de los encargados del Zoológico Los Coyotes.

Los zoológicos se vuelven una parte importante para la sociedad, aunque en la mayoría de las ocasiones no se logre una “preservación” adecuada, tal como ocurrió con el caso de “Arturo”, el oso polar de Argentina en el Zoológico de Mendoza, o el oso polar “Taco” del Zoológico Metropolitano de Chile, además del caso del zoológico en Tamaulipas llamado Parque Recreativo y Ecológico, Aventura Animal, Animal Adventure, donde los animales mueren de inanición.

También existe el caso de “Elly”, la elefante hembra del Zoológico de Aragón. El Proyecto Gran Simio de México denunció el mal estado de la hembra, aunque el zoológico declaró que era una percepción equivocada por el resultado de la “humanización” de los animales, pues la elefante había sido rescatada del circo Hermanos Vázquez. Para su pronta recuperación, después de los problemas de salud ocasionados por el cautiverio del circo, se le implementaron los máximos cuidados de salud. Actualmente, la elefante tiene un excelente estado de salud, así como magníficas condiciones de hábitat, según explicó la directora general de Zoológicos y Vida Silvestre de la Ciudad de México, Claudia Lewy.

Aun así, los zoológicos no dejan de ser un centro de conservación y reproducción, en los cuales se busca el bienestar de los animales de la mejor manera posible, como ocurrió con el caso de la cría de panda en el 2017 en el Beuval zoo, al sur de París, junto a expertos en panda de origen chino.

PANTERA

En una vista realizada el 11 de noviembre de 2018 al Zoológico Los Coyotes, el encargado prohibió realizar fotografías a las instalaciones, particularmente en las áreas de los animales, sin antes conseguir un permiso especial. Sin embargo, David (mantendremos el apellido en el anonimato), comentó que la política de no tomar fotografías en ese zoológico se debe a que integrantes de grupos de defensores animales han difamado a distintos zoológicos de la ciudad con acusaciones sin argumentos científicos sobre el maltrato animal.

Así, volvemos un poco con el caso de “Elly”, la controversial elefante que Proyecto Gran Simio de México denunció en redes sociales como un animal maltratado por el Zoológico de Aragón, y que la directora general de Zoológicos y Vida Silvestre de la Ciudad de México, Claudia Lewy, respondió argumentando una visión falsa del hecho, pues las instalaciones de la elefante están acreditadas como unos de los mejores recintos para elefantes en Latinoamérica. Además, afirmó que tiene cuidados veterinarios que evitan la antropomorfización de la elefante, que puede causar verdaderos malos cuidados.

De esto mismo, Emmanuel Pedraza, director operativo de Defensoría Animal, en el programa de radio dirigido por Javier Romo, doctor en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), “Logos y Episteme”, dijo sobre la humanización que ésta contiene rasgos de violencia animal, debido a que los animales, al ser humanizados, pierden la libertad de expresar su naturaleza. Además, se habló del caso de las mascotas y su humanización, la cual ocurre en acto de conformidad con los humanos ya que las mascotas sólo pretenden ser aceptadas en su “manada” o “familia”, que es la familia humana que los adopta.

Asimismo, Emmanuel Pedraza hace observaciones al respecto de algunas otras organizaciones, que  manejan la humanización de los animales como un móvil de protección. Menciona que ésta termina violentando la naturaleza de los animales, debido a la falta de conocimientos biológicos, anatómicos o de medicina veterinaria; sin embargo, aclara que el primer paso para ayudar a las especies es el deseo de hacerlo, y que es algo muy importante en cualquiera de estas organizaciones.

Partiendo de lo anterior, lo que podría darse en el caso de la elefante “Elly” es un posible descuido en la realización de su denuncia, aunque también Emmanuel Pedraza habla de que en México todavía faltan avances en los temas de conservación, investigación y educación.

Sin información verificada por las autoridades del Zoológico Los Coyotes, el área en la que se encuentran lobos, coyotes y venados, podrían tener aproximadamente dos mil metros cuadrados de espacio, lo cual les permite tanto estar cerca del ser humano, como guarecerse de la visión de los visitantes.

En Los Coyotes, a su vez, existen aproximadamente 50 ajolotes de unos 20 centímetros de largo cada uno (por mencionar algunas especies que se encuentran en peligro de extinción en su hábitat), lo que nos hace entender que es un zoológico que promueve la conservación y la reproducción de algunas especies en México que se encuentran amenazadas o en peligro.

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En la visita al Zoológico de Chapultepec, el 18 de noviembre de 2018, se observa un ambiente más amable, donde no solamente es permitido tomar fotografías, porque una de las pocas cosas que puedes introducir al zoológico son cámaras, aunque gran cantidad de gente pasa con mochilas o juguetes que compran a los vendedores ambulantes del Bosque de Chapultepec.

Prácticamente, lo primero que se ve al entrar es un área de talleres y recreación para el aprendizaje sobre las diferentes especies que se encuentran dentro del zoológico. Un poco más adelante, se encuentra una reserva de mariposas y arácnidos, patrocinada por las donaciones de 50 pesos de los interesados en la exhibición, además de la fundación Carlos Slim.

Dentro del santuario de las mariposas, se puede caminar y observar a diferentes especies a una muy corta distancia, sin ninguna protección entre humano y especie. Antes de entrar, sin embargo, se hace la observación a los visitantes de los cuidados que debes tener al entrar a este santuario, donde puedes ver también a algunas crisálidas en frascos sobre una repisa, algunas abiertas ya, otras por convertirse en mariposas. Además, es posible observar mariposas volando por todo el recinto, alimentándose de algunas flores vivas o cuadros pequeños de fruta en platos.

Después del santuario, se encuentra una oscura exhibición mayormente de tarántulas y algunas especies de insectos, que muestra una gran variedad de especies y tamaños de arácnidos y su procedencia, con anotaciones de lo peligrosas –o no– que pueden llegar a ser.

En entrevista con el encargado de las tarántulas (que pone a una indefensa tarántula en la mano, tan ligera que apenas podías darte cuenta que la tienes encima), comentó acerca de esta especie que procede de la India, la cual está en amenaza, y cómo es que se intenta rescatarla.

También, comentó que  las tarántulas que pueden tocarse, sólo las “usan” una vez a la semana, para que puedan sentirse bien y no estresarse demasiado; además, usan más de un espécimen, para conocer mejor a todas las que no son peligrosas.

Al salir del insectario del zoológico, empieza el recorrido que está lleno de gente. A veces, los guardias del zoológico se acercan a pedir que no se recargue en los vidrios, o no subirse a los peldaños de las exhibiciones, ya que son muchos niños los que mayormente hacen este tipo de cosas.

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El zoológico cuenta con una gran cantidad de animales en un excelente estado aparente. Inclusive, se observa que algunos animales no están en exhibición gracias a algún tipo de resguardo, como es el caso de los leones, que a pesar de no ser no están exhibidos, se alcanzan a ver sus patas tras una puerta metálica de esa exhibición.

En la salida, se encuentra un elemento interesante del zoológico: una persona regalando algunas semillas para plantarlas en el hogar, y más adelante, un exhibidor en el que uno de los encargados del zoológico explica los cuidados necesarios para tu semilla y la importancia de dicha planta.

En la visita de ambos zoológicos, se pudo observar que es importante para ellos que se preserven a las especies y se eduque para respetarlas y cuidarlas, además de realizar una cierta recreación a la sociedad. Aún así, es complicado para alguien que no es biólogo el entender si se logra o si se toman las políticas correctas para hacerlo.

¿Por qué sería tan importante la conservación de la vida animal y los ecosistemas, además del valor de los zoológicos en la sociedad? Todo se resume a los Derechos Humanos:
“Cuando se habla de derechos, lo relacionamos con lo humano”, dice el licenciado y maestro en Derecho Santiago Cabezut Corcuera, quien explica que la posesión de Derechos Humanos es inherente a varias cualidades “humanas”, como es el tener una obligación inherente a respetar los derechos de terceros, la capacidad de defensa argumentativa, la consciencia sobre el dolor ajeno y propio, además de la capacidad intelectual de tomar decisiones. Por ello, al hablar de defender a otros seres vivos, o defender a los ecosistemas, se promueve el derecho a la vida de los seres humanos.

Así se habla de la falta de derechos en los animales, aunque existe el derecho a preservar la vida de los animales, en la búsqueda de preservar la integridad humana a través de la preservación de las demás especies (que no se consideran plaga). O sea, que el derecho a la preservación de otras especies es un derecho humano que protege al ser humano como tal, según la visión del maestro Cabezut.

En una visión contraria, pero acercada un poco a la del Maestro Cabezut,  el director operativo de Defensoría Animal Emmanuel Pedraza, habla justamente de las capacidades de hacer valer los derechos. Explica que es verdad que los animales no tienen esa capacidad, pero se habla de lo mismo en el caso de niños y en algunas personas con discapacidades, sin embargo, eso no es un impedimento para que ellos tengan derechos y puedan exigirlos a través de algún tutor. Por lo anterior, explica que a algunos mamíferos, aves y calamares, se les ha probado científicamente tener consciencia, replanteando la figura de los animales ante el ser humano. Gracias a la consciencia y la sensibilidad que presentan, se convierten en seres candidatos a tener derechos, aunque no puedan apelar a ellos.

Tal vez la discusión sobre los derechos animales sea complicada, pero a la conclusión que se puede llegar es que los animales merecen ser cuidados y queridos por la sociedad, como si tuvieran el derecho a ello. Los zoológicos son una respuesta de protección ante la depredación humana, pero el trabajo que se debe realizar para ello es muy extenso, por lo que se debe empezar por lo más importante: la conciencia sobre el sufrimiento ajeno.

 

 

 

Claudio Guadarrama Sandoval
Laboratorio de comunicación Periodística