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La solución es a veces más sencilla

Atizapán de Zaragoza es uno de los 125 municipios que conforman el Estado de México y forma parte de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México. Su cabecera municipal es la Ciudad Adolfo López Mateos, donde se encuentra Zona Esmeralda, un área residencial de clase media y alta.  Con algunos fraccionamientos de considerable antigüedad como Condado de Sayavedra y Club de Golf Chiluca, esta área ha ido creciendo conforme al tiempo y ha dejado de ser exclusivamente de tipo residencial.

Esta zona ahora alberga centros comerciales, escuelas, hospitales, iglesias, centros deportivos, agencias automotrices, provocando a su vez, la remoción de miles de hectáreas de áreas verdes, dando lugar a un crecimiento desmedido caracterizado por actos de corrupción.

Por otra parte, este crecimiento ha traído consigo una ola de inseguridad, la cual no ha sido atendida de manera contundente por las autoridades. Estos actos delictivos consisten, principalmente, en el robo de casa habitación dentro de los fraccionamientos. Las zonas más frecuentadas por los criminales siendo son el Condado de Sayavedra, Rancho San Juan, Chiluca y Real Esmeralda.

La seguridad interna de estos residenciales, la cual está a cargo de la policía municipal, ha sido duramente criticada por no tener las medidas suficientes para impedir este tipo de asaltos. A pesar de tener sistemas de videovigilancia establecidos en Condado de Sayavedra, los robos siguen ocurriendo a plena luz del día; los delincuentes incluso han sido sorprendidos robando electrodomésticos.

La ineficiencia de las autoridades ha generado que la gente sospeche de una colusión de estos grupos delictivos con la misma policía. Esto se suma a la pésima reputación que tiene la policía del Estado de México y las instituciones gubernamentales lideradas por el gobernador priista Alfredo del Mazo.

 

En un estudio realizado por mexicosocial.org se califica al Estado de México como una de las entidades más castigadas por el delito, en cuanto a percepción por parte de los ciudadanos sobre corrupción de todo el país, siendo 0 el estado con mayor corrupción percibida por lo ciudadanos y 1, en el que menor corrupción percibida. Los estados con menor corrupción percibida fueron Yucatán y Querétaro. En los que se percibe mayor corrupción son la CDMX, Puebla, Oaxaca y el Estado de México.

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Este crecimiento de inseguridad no ha pasado desapercibido por los habitantes de la zona. Existen diversas quejas y exigencias presentadas a presidentes municipales. “Desde hace unos años se ha puesto medio feo por acá, muchos asaltos, antes uno se salía hasta sin cerrar la puerta y no pasaba nada”. Comenta un habitante de la zona. Además, dentro de los fraccionamientos residenciales (la cual la vigilancia cae en su mayoría en manos de la policía municipal) se han generado disputas por el control de la asociación de colonos. Siendo este el ejemplo lo que sucede en Sayavedra. Distintas personas y bandos de oposición tratan de quitar a la directiva de la asociación con el principal reclamo de quedarse cortos para resolver el problema de la inseguridad. Este no ha sido el único caso, ya que igual se han tenido problemas en otros residenciales como en Real Esmeralda en el pasado.

La corrupción se ha infiltrado en cada uno de los niveles de la policía municipal llegando por lo tanto a los mismos fraccionamientos. El crecimiento de la zona genera mayor atractivo para grupos delictivos los cuales parecen actuar con total libertad. Zona Esmeralda es un reflejo directo de la situación por la que está pasando el país.

No obstante, el municipio, actualmente liderado por la morenista Ruth Olvera, ha tratado de generar dinámicas para ganar la confianza y aceptación de la gente. Entre estos están el cierre de vialidades durante los domingos para generar un espacio para correr y andar en bici en familia, lo cual ha tenido buena aceptación por la gente y ha generado una convivencia amena en el área. También se han construido áreas verdes dentro de camellones, ha mejorado el alumbrado público y patrullas se han actualizado.

Un sujeto inesperado

Manejando por la avenida principal, Jorge Jiménez Cantú, destaca un oficial municipal con gorra, arma larga y guantes blancos. Sobresale su sonrisa y el hecho de que saluda efusivamente a cada uno de los conductores de la avenida, estirando el brazo con un pequeño salto. El hombre contagia una sensación de bienestar, alegría y tranquilidad.

Todos los días se le puede ver, inclusive durante altas horas de la noche. El uniformado, además realiza acciones de atención a la ciudadanía en cualquier situación que se requiera. El policía busca ayudar en lo todo que sea posible, inclusive en accidentes viales, peleas, incendios y hasta intentos de secuestro.

Su nombre es Adelaido Olvera, policía que lleva 25 años trabajando en el municipio, y que describe su labor como “mi más grande sueño desde que yo era pequeño”.

Comenzó en un puesto de vigilancia dentro del fraccionamiento Loma de Vallescondido. Ahí, gracias a su simpática personalidad llevó una muy buena relación con los colonos, los cuales lo reconocen y agradecen siempre su positiva actitud y su afán por preocuparse por la gente. Gracias a ello, fue puesto sobre la vialidad principal, fuera del fraccionamiento para recibir a todos los transeúntes con un cálido saludo y una contagiosa sonrisa. El efecto fue inmediato. Según sus propias palabras, “en poco tiempo muchas personas me empezaron a reconocer y agradecer en persona… poco después me cambiaron un poco más adelante de la vialidad, se me ocurrió usar unos guantes blancos y seguí sonriendo y saludando a todas las personas”.

Es ahora, debido a esta iniciativa, que Olvera se ha convertido en todo un fenómeno local, recibiendo reconocimientos del presidente municipal, el Tecnológico de Monterrey y el Club de Rotarios. Han surgido decenas de reportajes sobre su persona, e incluso comenta respecto a su fama entre los habitantes: “luego voy a algún centro comercial y se me acerca gente a decirme ¡Oye, tú eres Olverita! Yo, con mucho gusto me tomo la foto y todo con ellos”.

Algo de que de lo que él se siente muy orgulloso es poder ser la inspiración para muchos niños mexiquenses, los cuales son los que más cariño le tienen al policía “me han dado cartas de agradecimiento niños que pasan por aquí… es algo increíble, me dan hasta ganas de llorar cuando las leo”.

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Pero su labor altruista no para aquí: Olvera comentó que hace unos años se encontró con una señora llorando en una plaza cercana. Al acercarse para saber cuál era el problema, le comentó que su hijo necesitaba con urgencia un trasplante de riñón. Sin conocer a la señora, de inmediato checo que fuera compatible y le donó el riñón al niño sin esperar nada a cambio. Es increíble la pasión y beneficencia dentro de este pequeño hombre. Su vida parece guiarse por un simple deseo a hacer feliz a la gente, hacer su parte para volver al planeta un lugar más positivo; quizá no con la esperanza idealista de cambiar el mundo, pero hacer todo lo posible por cambiar la vida de todas las personas que lo conocen lo cual es más que suficiente.

Él mismo dijo lo que la gente ya sabe: “falta mayor un mayor compromiso de mis compañeros, un deseo por echarle ganas y ayudar a la ciudadanía; creo que si cada quien hiciera su parte las cosas serían muy diferentes”. Falta mucho que hacer, pero no tiene deseos de criticar a nadie, simplemente buscar dar lo mejor dentro de las posibilidades de su trabajo… “12 horas al día me paro y trato de echarle todas las ganas”. Doce horas al día, sonriendo y saludando son lo suficiente para transformar el día de decenas de ciudadanos. Es la clara definición de “lo que importa no es el problema sino tu actitud hacia el problema”.

Este individuo “no se viaja” con deseos de acabar con la inseguridad con sus propias manos; sabe hasta dónde llegan sus posibilidades como efectivo municipal y las aprovecha al máximo para hacer el bien.  “Un saludo, una sonrisa creo que lo cambia todo, si una persona después de verme llega a su trabajo o a su casa con una sonrisa en la cara cambia todo… me han agradecido incluso por salvarles el día, todo por un saludo”.

Adelaido aclaró también, que muchas personas lo conocen y se acercan a regalarle cosas, es imposible no querer agradecer a alguien que sin conocerte alegra tu día.

Es sorprendente observar cómo un simple gesto, que pareciera superficial, puede tener más impacto que un sofisticado sistema de videovigilancia. Puede haber inversión, acciones y cambios, pero finalmente todo recae en el capital humano, ya sea como ciudadano o como trabajador de alguna instancia pública. Al platicar con un efectivo municipal de un fraccionamiento del área, comentó respecto a la inseguridad que “se están haciendo todo tipo de medidas para que deje de haber actos delictivos, todo el fraccionamiento está con cámaras, todo. Cualquier cosa que pase aquí nos enteramos nosotros”.

Estas declaraciones resultan más preocupantes que tranquilizadoras. Definitivamente es un sistema de alta tecnología y bastante eficiente pero las personas que lo controlan han dado mucho que pensar. Este sistema de vigilancia puede tener efectos muy significativos tanto positivos como negativos, depende en cómo se utilice.

Entre la opinión de la gente, las acciones de “Olverita” han tenido un impacto abrumador. Platicamos con 2 habitantes de la zona para que nos dieran su opinión al respecto. “Es un amor ese señor… lo he visto personalmente varias veces y es todo un personaje, excelente persona”, “la verdad no sé si eso haga que baje la inseguridad, pero mínimo nos hace sonreír, te cambia el día, te hace ver las cosas diferentes”. “Espero que siga haciendo esa labor por muchos años más, Zona Esmeralda se sentiría diferente sin él”.

Una buena actitud y la intención para dar un extra llega muy lejos, Olvera está seguro que más gente así es lo que necesita el país para mejorar.

Las estadísticas muestran una pésima imagen en corrupción. Incansablemente se escucha la frase de que el cambio está en nosotros, pero una plática con Olvera demuestra que es verdad, que nada va a cambiar por quejarnos ni esperando el milagro del gobierno ni de la policía; nosotros podemos empezar ese cambio gradual haciendo todo con la mejor actitud posible, “echándole todas las ganas” a cualquier tarea o trabajo.

Esta filosofía de vida parece tan obvia que pasa inadvertida por la gente, pero es en serio muy importante y tan necesaria últimamente. El buen ejemplo ha dado frutos, y Olvera ha dado pláticas sobre ayuda comunitaria en el Tecnológico de Monterrey.

Este hombre es el contraste entre la mala imagen de la policía, da una imagen mucho más esperanzadora de esta institución. Parece que lleva sobre sus hombros a la policía tan criticada e ineficiente de la zona, todo por su buena vibra. No es la solución final a los más preocupantes problemas, pero sí es un paso por el buen camino. Esperamos que su inspiración y su buen ejemplo den frutos los cuales podamos ver en más habitantes y servidores del municipio.

 

Por Andrés Caballero

Alumno de Laboratorio de Comunicación Periodística