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Es un problema de apatía: Comunicación vuelve a quedarse sin representantes

l próximo semestre, Primavera 2020, la carrera de Comunicación no tendrá representación estudiantil. Ningún grupo de alumnos presentó sus propuestas durante la convocatoria organizada el pasado mes de octubre por el Consejo de Presidentes de Sociedades de Alumnos (COPSA).

El próximo semestre, Primavera 2020, la carrera de Comunicación no tendrá representación estudiantil. Ningún grupo de alumnos presentó sus propuestas durante la convocatoria organizada el pasado mes de octubre por el Consejo de Presidentes de Sociedades de Alumnos (COPSA). Por lo tanto, en las próximas votaciones que se llevarán a cabo del 19 al 21 de noviembre, los estudiantes de Comunicación no tendrán por quién votar y como Bato Hook, presidente de Cenzontle, la actual planilla de comunicación afirma “la carrera se queda sin voz en el Consejo y ante el COPSA”. En 2016, antes de la planilla Ágora, cuya presidente fue Andrea Camarena, la carrera de Comunicación ya se había quedado sin un representante en el consejo.

Las Sociedades de Alumnos de licenciatura de la Universidad Iberoamericana están integradas por mesas directivas conformadas por los propios alumnos y coordinadas por un presidente. Cada año se organizan elecciones de voto directo en las que los alumnos de cada carrera pueden elegir a sus representantes. El Consejo de Presidentes de Sociedades de Alumnos (COPSA) se creó en 1987 y está integrado por los presidentes de las mesas directivas de las Sociedades de Alumnos y cada semestre, de entre ellos eligen a un Secretario General para coordinar sus actividades y a una comisión de vigilancia integrada por cinco presidentes. Actualmente, la Secretaría General de COPSA es la alumna de Ingeniería en Mecatrónica y Producción, Alexia Vianey Pérez Alonso. 

También existen Sociedades de Alumnos de maestrías, posgrados, doctorados y de egresados. El propósito de formar estos grupos es mantener el diálogo multilateral entre los cuerpos que componen a la Ibero. Hace dos años se celebró el 30 aniversario del COPSA con un evento al que asistieron tanto alumnos como exalumnos. Durante la ceremonia, Sophie Paret-Roux, coordinadora de Organizaciones Estudiantiles, expresó: “ustedes han puesto su granito de arena para que la Ibero sea lo que es hoy. En algún momento asumieron un reto y decidieron ser parte de COPSA”. También dijo que la universidad necesita de “líderes conscientes, con valores y que nos den una posibilidad distinta”.  

En una entrevista con Paret-Roux mencionó que en los cuatro años y medio que lleva como coordinadora se han aportado elementos formativos para que el trabajo de los grupos estudiantiles logre un mayor rendimiento. Hoy se organizan en conjunto sociedades de Filosofía e Ingeniería Química, algo que antes no se veía, ahora es una realidad. Así mismo explica que existe una falta de conocimiento por parte de la comunidad universitaria, tanto de estudiantes como de académicos y personal administrativo, sobre el objetivo de una sociedad de estudiantes. “Hace falta una difusión del peso que tienen, no se les da un valor, y aún hay prejuicios de que las sociedades sólo organizan fiestas o eventos. Hace falta entender que somos a partir de que el otro es”. 

Las Sociedades de Alumnos tienen el propósito de difundir las preocupaciones o molestias de los alumnos pertenecientes a la carrera que representan y entablar un diálogo con las autoridades, el cuerpo docente y los sectores administrativos de la institución para buscar resolver las peticiones de los alumnos. 

Sin embargo, el alumnado en general no entiende el funcionamiento de las representaciones: de dónde surgen, cómo se organizan o qué tan importantes son. Manesi Oñate, presidenta de la Sociedad de Alumnos “Meraki”, quien  representó a la Licenciatura de Comunicación durante 2018, expresó que “es muy importante tener a una sociedad de alumnos que vele por los intereses de los alumnos, les avise noticias, abogue por ellos, haga, mueva y organice. Hay mil propuestas, sueñas en grande, pero la realidad es muy distinta. Al entender tus capacidades están siempre limitadas por el espacio, tiempo, equipo con el que trabajas, permisos, etc. Hay muchos factores que cambian. En la mayoría de los casos se dan porque no están a tu alcance. En esta universidad hay muchos procesos muy burocráticos”.

Para formar una Sociedad de Alumnos de licenciatura es necesario construir un equipo que integre a varios alumnos que pertenezcan a la misma carrera y forzosamente alguno de ellos debe ejercer el puesto de presidente, vicepresidente, tesorero y dos consejeros técnicos. Según Hook, se necesitan organizar mínimo cuatro personas, pero según Andrea Camarena, que fungió como presidente durante 2017, se necesita un mínimo de ocho personas. “Es importante que más que hacer un club social, en la planilla haya gente que trabaje, que puedas delegar con confianza y regañar sin pena”. Pero no puede ser cualquier estudiante. Aquellos alumnos que quieran formar parte de la sociedad estudiantil necesitan tener un promedio calificativo que supere al de calidad por un punto, pues en muchos casos el promedio de los integrantes baja durante el periodo que laboran como representantes. 

Cada Sociedad de Alumnos tiene una línea general con la cual busca regir la totalidad de su proyecto anual. En el caso de Cenzontle, las propuestas estuvieron dirigidas a cuestiones de medio ambiente, cultura y temas de género, mientras que para Ágora lo principal fue llevar a cabo cursos, talleres y pláticas que tuvieran pertinencia con el ámbito laboral de la comunicación. 

Los grupos representativos comienzan con muchas propuestas atractivas que a lo largo de su periodo no logran cumplirse como tenían planteado. El presidente de Cenzontle comenta que las diez propuestas con las que construyeron su campaña y presentaron ante COPSA eran: 

  • Tener mayor identidad deportiva. 
  • Hacer un observatorio feminista. 
  • Difundir el protocolo de género. 
  • Hacer más eventos culturales en los espacios públicos. 
  • Campaña antibotellas de plásticos. 
  • Campaña anticolillas. 
  • Eventos de Realidad Virtual. 
  • Organizaciones estudiantiles y que se puedan hacer el servicio social o prácticas en ellas. 
  • Fomentar el Carpool y hacer una Semana de la Comunicación tipo TED Talks. 

Este semestre, Cenzontle llega a su fin como planilla de representación de Comunicación, y solo lograron cumplir con la mitad de sus propuestas. 

Hook aseguró que “ya se erradicaron las ventas de botellas de agua, se hizo la Semana de Comunicación, se creó un panfleto del protocolo de género, se hicieron eventos culturales pero fuera de la Ibero y se ha participado mucho con las actividades del COPSA. Sin embargo, muchas de nuestras propuestas requieren de un equipo mucho más grande y de una coordinación superior. Hicimos otras cosas como dar lápices y demás en el CENEVAL, y estar posteando en diferentes grupos las fechas importantes de los trámites, así como convocar y organizar el contingente de la Ibero para la marcha donde se exigió mayor seguridad para las mujeres secuestradas en el metro”. Una de las propuestas que no se ha logrado consolidar es que el Departamento de Comunicación le permita a los alumnos quedarse por las noches en los laboratorios de edición. 

Elizabeth Ávalos, tesorera de Cenzontle, sobre el inicio de la planilla comenta: “realmente la formaron entre amigos y amigas que compartían las mismas ideas.” Sin embargo, es bien sabido que el haber formado parte de este tipo de organizaciones estudiantiles puede traer beneficios o posicionar a los individuos participantes en una situación ventajosa al momento de buscar trabajo o aplicar a cursos de maestrías. 

Andrea Camarena dijo que ella sí ha notado interés claro en este aspecto por parte de los empleadores, y mencionó que es cierto en las entrevistas “ven ciertos atributos que asumen tienes por haber estado en esa posición [dentro de la Sociedad de Alumnos]. Dicen, ‘a ver esta chava debe tener habilidad de liderazgo, alguna habilidad de manejo de crisis o trabajo bajo presión’, y empiezan a rascar ahí habilidades que puedes tener por haber formado parte”. La motivación principal de Hook para organizar Cenzontle fue por otra línea; en sus palabras, “más que me pueda servir profesionalmente, es un reto que quería hacer. Mis aspiraciones en la vida van de la mano con la política, y este puesto es uno del que se aprende. De la misma manera, creo que la Ibero, aunque es una buena institución, tiene mucho por cambiar y mejorar (como todo en la vida), y a mí me gustaría ser parte de ese cambio. Más allá de un cambio por ponerlo en el CV, creo que te educa y te enseña cómo es dirigir un proyecto y eso tiene mucho valor”. 

Los entrevistados coincidieron en que, más allá del Departamento, el alumnado es el principal problema. “Debe de haber mucho más involucramiento por parte de los estudiantes”, mencionó Hook. “Es crucial vencer esta apatía generalizada. Esta idea de que la universidad es para ir a clases y ya”. No existe interés por desarrollar proyectos más allá del aula de clases, o en ocasiones los estudiantes no tienen el tiempo para adecuar su vida universitaria con actividades extracurriculares.

Paret-Roux aclara que “las carreras de estudios empresariales, merca no tanto pero, finanzas, administración de negocios…me parece que son carreras ligadas a alumnos que comienzan a trabajar en una etapa temprana y no tienen ni el tiempo ni las ganas de meterse a otras actividades”.

El simple hecho de conseguir votos para obtener el mínimo porcentaje para que la elección sea válida (50 por ciento de votos más uno), resulta una tarea complicada. “No te toman en serio, para ellos… meh, no les vas a hacer nada”. Camarena admite que para los alumnos es difícil ver el impacto porque son muchos y no se enfocan en cubrir necesidades tan específicas. Por otro lado, considera que uno de los errores que cometió su planilla fue que antes de hacer las propuestas no se acercaran al departamento, sabe que por experiencia ellos conocen mejor al alumnado aunque en ocasiones aparentan estar desinformados. 

Las sociedades de alumnos no generan mayor expectativa, no se puede comparar con elecciones como las de 1994, cuando las planillas de Comunicación consiguieron asombrar a los alumnos durante su campaña con un concierto de jazz, un mimo y… un elefante en la fuente. 

“A lo mejor y las sociedades de alumnos no teníamos voto, pero teníamos voz”, explica Rafael Rivera, secretario de la planilla El menhir de esa época; y recuerda que Imagina Acción fue la planilla contrincante que tuvo la idea del elefante; sin embargo, perdieron por un margen bastante amplio. Fueron 450 votos, de los cuales, 300 fueron otorgados a la planilla de Rivera. 

COPSA les dio un reconocimiento como la mejor sociedad de alumnos, algo que no había pasado nunca. Ellos conseguían el dinero para realizar tanto eventos como conferencias de invitados, logran tener patrocinadores que nadie más había traído, porque, según refiere “no era tanto el dinero necesario, sino la creatividad”. Asimismo, considera que probablemente la falta de participación de los alumnos no se deba a la apatía; sino que, a partir de la huelga del 99, se le quitaron muchas decisiones a los estudiantes. 

Las consecuencias de que alguna carrera se quede sin representación afronta grandes desventajas, tales como la ausencia de consejeros técnicos que orienten la relación entre alumnos y el Departamento, o el apoyo económico para las carreras.

“Es gravísimo quedarse sin representantes. Te quedas sin consejeros técnicos, es muy importante, porque abogan con el Departamento ante situaciones extraordinarias como indultos, problemas con los profesores, plagios, etc. Nos ayuda a tener relaciones más estrechas. Por otra parte, todas las Sociedades de Alumnos manejan un presupuesto aproximado 10 mil pesos, que no se llega a abonar a la Sociedad de Alumnos sucesora, si no hay representante. Sea mucho o poco, tienes que aprovecharlo para los alumnos”, explica Manesi.

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