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Violencia de género en la IBERO: stickers o silencio

“No voy a denunciar, porque lo tengo que ver toda la carrera”. 

En abril de 2016, Ximena Galicia, una estudiante de la licenciatura de Ciencias Políticas de la Universidad Iberoamericana (UIA), denunció a un asistente administrativo por acoso sexual. El encargado de su trabajo como becaria, en repetidas ocasiones, le señalaba a la alumna que su trabajo iba a ser coquetearle, amenazando con calificarla negativamente si no seguía sus indicaciones. La universidad, a pesar de que Ximena mostró los mensajes de texto que Moisés Ortíz Grimaldi le mandó, desestimó el caso. 

Las autoridades de la universidad no consideraron el despido de Ortíz Grimaldi; tampoco retirarlo de la clase en la que tenía contacto con la alumna. El caso sonó en todos los rincones de la universidad, tanto así que varias alumnas se manifestaron en la explanada pidiendo su despido.

“Si ser víctima tiene consecuencias, también el acosador debería de tenerlas.”

En los últimos dos años, de acuerdo con un comunicado publicado por la misma Universidad, se han recibido 45 quejas de acoso sexual dentro de la institución; sólamente en 27 de éstas se acreditó violencia de género. 

Por ello, un grupo de alumnas de la UIA decidió empezar la campaña “Mi Voz Es Tu Voz” para crear conciencia de los casos de acoso que ocurren dentro de la universidad, además de definir qué es el acoso y las distintas maneras en las que se puede dar.

Fuente: Facebook “Mi voz es tu voz”

A pesar de que la propia universidad ya tenía en marcha una campaña propia desde marzo, una encuesta levantada por las alumnas mostró que ésta no tenía un gran impacto. Más de 75% dijo que ésta les había servido para entender más sobre el acoso sexual; sin embargo, 84% afirmó que el proyecto hecho por las estudiantes comunicaba mejor el mensaje. 

Hablamos con Ana García, una de las alumnas de la Universidad Iberoamericana que estuvo detrás de dicha campaña, cuenta sobre las razones que tuvo para iniciar por su cuenta una nueva forma de visibilizar el acoso. 

La actual campaña institucional contra la violencia de género es una colaboración de la UIA y su escuela hermana, la ITESO. La mayoría de las estampas están en las puertas de los baños y/o en las mesas de las distintas cafeterías. En mayúsculas, dicen: “NO ME INTERESA. SALGO CON ÉL PORQUE ME INVITA TODO”. Y debajo, en letras más pequeñas: “UTILIZAR A LAS PERSONAS Y CONSIDERARLAS COMO TUS PROVEEDORAS HABLA MAL DE TI Y DE TU AUTONOMÍA”.

Ana García y su compañera de tesis creyeron que, en lugar de ser una campaña contra la violencia de género, está estaba estereotipando los roles de género. “Hicimos encuestas sobre la Procuraduría de Género y concluimos que no servía de nada; los casos no se cumplían y las niñas no querían ir a denunciar. Entonces lo que hicimos fue ver todo lo que estaba fallando en la campaña Violencia Es… y decidimos producir algo mejor nosotras mismas”.

Puesto que, para su propia campaña, las alumnas no pidieron permiso para pegar las estampas de la campaña al Departamento de Comunicación Institucional, la universidad decidió quitarlas. Lo tenían previsto, así que pegaron más y más. Frenarlas se volvió una tarea difícil. Especialmente porque ya habían logrado generar ruido entre la comunidad estudiantil. “Una campaña que viene de alumnos te da más confianza, arma más revuelta. Siempre vas a escuchar más a un alumno que a un maestro”.

La respuesta de los alumnos ante la campaña fue muy buena. “Las mujeres de la UIA salieron a ayudar pegando stickers. Siempre estaban al pendiente de la campaña y lo que hicieron fue tomar la actitud que la mayoría de las mujeres estamos tomando hoy en día: querer ser escuchadas, aunque sea en una forma de ‘rebeldía’ y no ‘pacífica’. Siento que esto se valora muchísimo, porque sin su ayuda, la campaña no habría tenido el impacto que tuvo”.

Fuente: Facebook “Mi voz es tu voz”

El principal problema de la campaña “Violencia Es…” fue intentar abarcar demasiado. “Mi Voz Es Tu Voz” fue mucho más puntual y se centró sólo en el acoso, además de que intentó evitar estereotipos de los “niños Ibero”.  “No queremos que nuestra campaña sólo se quede aquí. Lo que queremos hacer es invitar a la Procuraduría de Género y decirles ‘aquí está mi campaña’, ‘aquí empezó el acoso’”. Ellas creen que la educación es el primer paso para terminar este tipo de agresiones. Querían demostrar casos reales dentro de la Ibero, pero a través del aprendizaje. “Queríamos educar sobre el acoso, porque descubrimos que 7 de cada 10 niñas de la Ibero no saben qué es el acoso. Esto nos inquietó mucho”.

La encuesta que realizó Ana García junto con sus compañeras arrojó los siguientes resultados: 

 

En el mismo comunicado de la UIA que se menciona previamente, se lee lo siguiente:

“Conscientes de que hay casos que no se denuncian, solicitamos el apoyo de toda nuestra comunidad para promover y comunicar que en la IBERO existe cero tolerancia a la violencia y no queremos que ningún caso quede impune”. Sin embargo, pareciera que los esfuerzos por parte del cuerpo estudiantil para concientizar a los demás respecto al tema no son aceptados en la UIA.

HeForShe en la Ibero 

Han habido otras organizaciones que fueron hincapié para que más gente se viera involucrada en este tipo de protestas. Una de ellas es HeForShe, una organización que fue creada alrededor del 2015 con la intención de involucrar tanto a mujeres como a hombres en la lucha por la equidad de género.  

Antonella Parolini, presidenta de la asociación estudiantil durante esa época, nos platicó un poco más sobre HeForShe. 

Este programa nace de una campaña de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). “HeForShe, a  nivel ONU, es una sub-organización, una rama de la ONU que se creó como en 2015, más o menos. La ONU utiliza términos como ‘igualdad de género’ o ‘equidad de género’ y se desvía de usar términos como ‘feminismo’, por ejemplo. Es un poco más institucional en ese aspecto. ”Ella pasó a ser la presidenta de la organización al darse cuenta que existía un feminismo “muy light, como para apariencias” por parte de las instituciones. 

Las batallas de la organización empezaron con el Programa de Género de la UIA. “A Elvia, la encargada del programa, no le latía nada mi trip con el feminismo. Empezó a decirme que yo no sabía de lo que estaba hablando y que tenía que educarme en el feminismo; empezó a enviarme lecturas, que sí leí, pero después capté que no era que yo no supiera del tema, sino que ella lo entendía desde otro lugar. Quería que yo lo viera de la misma manera. Ella lo entendía desde el feminismo liberal. Yo soy feminista radical, que es una perspectiva completamente diferente.” 

Al preguntarle cómo se comportó la Ibero durante su presidencia en HeForShe, mencionó: “Yo diría que a la Ibero no le gustó nada lo que estábamos haciendo nosotras; nos lo expresaron así, abiertamente. El Programa de Género siempre fue muy abierto en decirnos que no le latía lo que decíamos, no le latía los eventos que teníamos.” HeForShe tenía eventos l mínimo una vez al mes, en los cuales no recibían apoyo. “Nosotras intentamos movernos más, intentamos hacer más cosas, crear una nueva organización, incluso que se enfocara en el tema del feminismo, y la Ibero nunca lo tomó en cuenta. Fue bastante agotador trabajar con la Ibero, porque nunca les importó nada de nuestros esfuerzos”.

El Desahogo de las Mujeres

El pasado 14 de noviembre de 2019, las alumnas de la UIA decidieron crear un grupo en Facebook con el objetivo de unificar a todas las mujeres de la comunidad estudiantil. “Mujeres Ibero” pretende ser un espacio libre de acoso y discriminación que hace frente a las violaciones en contra de las mujeres. El  grupo actualmente cuenta con 3 mil 607 miembros conformado por alumnas y exalumnas. Se utiliza para pedir consejos, promover proyectos, dar quejas, hacer denuncias y, sobre todo, el desahogo de las muchas mujeres que han sufrido algún tipo de violencia de género dentro o fuera de la universidad. 

En la descripción del grupo, explican cómo la necesidad de un grupo sólo para mujeres nace “ante los actos que se han suscitado dentro de la universidad, y la tremenda inseguridad que vivimos las mujeres hoy en nuestro país”. Dan una invitación a todas las integrantes a alzar la voz en contra de todas las injusticias y abusos que mujeres viven día con día en México. Exigen que haya seguridad para todas dentro y fuera de la universidad con una publicación que dice: “La Ibero y las instituciones gubernamentales tienen que ponerse las pilas, porque nosotras ya nos cansamos y ya no estamos dispuestas a seguir calladas.”   

La voz se ha corrido rápidamente, y poco a poco más mujeres se integran al grupo. Esto ha inspirado a cientos de alumnas a contar sus experiencias de violencia, abuso, acoso, o situaciones que les incomodaron. “La idea es que, a través de este grupo, podamos quejarnos, denunciar, preguntar dudas, pedir ayuda, organizarnos para ir a marchas, echar el chisme y, sobre todo, hacerles saber a todos y todas que ya no nos vamos a dejar”.  Abrir la página para poder expresarte, abrirte con personas que saben lo que sientes. Porque, de alguna manera u otra, también lo han vivido. “Que la indignación, la rabia y la impotencia no nos paralicen. Sigamos firmes, alzando la voz de quienes ya no pueden”. 

A continuación, podemos leer algunos testimonios escritos en Mujeres Ibero:

  1. En la parada del Iberobus que me bajo tenemos que pasar por una caseta específica, donde hay un policía para que nos dejen salir sin cobrarnos el estacionamiento […]. El policía que recibe el boleto siempre me dice “hermosa”, “sabrosa”, “preciosa”, “chiquita” en un tono asquerosísimo […] casi siempre lo susurra, entonces es difícil escucharlo. He pensado en decirle algo, pero por alguna razón me da miedo enfrentarlo. Anónimo.

  2. Denuncié en la Procuraduría en el Departamento de Violencia de Género. En este momento, debo decir que nunca fui revictimizada, nunca dudaron de lo que conté y siempre estuvieron en contacto conmigo. Sí, fue lento, fue desgastante, tiene muchas deficiencias que hay que mejorar, se tardaron tanto que cuando dictaron la sentencia yo ya había comenzado otra etapa de mi vida. […] Al final, la persona que denuncié tuvo consecuencias que le harán repensar su forma de ser y actuar. Hacen todo lo posible para agilizar el proceso; lo único que no debemos de hacer es dejar la denuncia. Anónimo. 
  1. Hace 4 años fui abusada sexualmente por un “compañero”. Hubo mucha gente que no me creyó y decidió creer la versión de mi perpetrador, la cual fue que yo mentía. […] Como sobreviviente, puedo decir que es bastante reconfortante saber que existen más personas que han pasado por lo mismo y se atreven a hablar del tema. […] Quiero que más mujeres que han sido abusadas sexualmente lo vean, y sepan que no están solas. Que no son la únicas sintiendo esa pesadez, esa culpabilidad en esa sociedad que no te deja avanzar. En algún punto lo van a poder superar y seguir adelante. Anónimo.

  2. Al salir del trabajo, camino dos cuadras para llegar a la pensión donde dejo mi coche. Un día, noté a un hombre, pero lo ignoré. Llegando a la esquina vi que venía atrás de mi. “Coincidencia. Equis”, pensé. Crucé la calle, me paré tantito esperando a que me pasara, me hice tonta viendo mi celular y él se hizo menso checando en qué calle estaba. Me asusté. Me metí a un bar. “Buenas tardes, ese señor me está siguiendo. ¿Me puedo esperar aquí en lo que se va?” Esperé, salí y seguí caminando. Al llegar al estacionamiento estaba allí. Corrí a mi coche, grité que me seguía, se espantó y se fue. Anónimo. 
  1. Un día decidí salir con un niño; estaba lo más incómoda y deseaba irme lo más rápido de la cita. Sé la paso tratando de tocarme la pierna, darme abrazos e insistió mucho en besarme. Esa misma tarde recibí un mensaje de él preguntándome por qué me había ido tan rápido y que nos agarráramos. Fui clara y le dije que no quería nada con él. Empezó a mandarme nudes y no dejaba de pedirme a mí. Una vez me lo encontré en una fiesta, comenzó a pedirme que nos agarráramos. “No quieres porque eres penosa” “Te haces del rogar”, “Bien que te gusto”. Le conté a unas amigas, decían que exageraba, que era una dramática, que no hizo nada. Por suerte, esta historia no duró mucho, solo sufrí acoso dos meses. Anónimo.
  2. Me daba Concepto del Arte a Través del Tiempo. En su clase, siempre me hacía comentarios de lo bonita que me veía  enfrente de todo el salón. Un día me dijo: “que sexy te ves con esa falda”. Me dio pena y asco; de ahí en adelante, me sentaba lo más alejada a él. Anónimo.
  1. Un día decidí salir con un niño; estaba lo más incómoda y deseaba irme lo más rápido de la cita. Sé la paso tratando de tocarme la pierna, darme abrazos e insistió mucho en besarme. Esa misma tarde recibí un mensaje de él preguntándome por qué me había ido tan rápido y que nos agarráramos. Fui clara y le dije que no quería nada con él. Empezó a mandarme nudes y no dejaba de pedirme a mí. Una vez me lo encontré en una fiesta, comenzó a pedirme que nos agarráramos. “No quieres porque eres penosa” “Te haces del rogar”, “Bien que te gusto”. Le conté a unas amigas, decían que exageraba, que era una dramática, que no hizo nada. Por suerte, esta historia no duró mucho, solo sufrí acoso dos meses. Anónimo.

6. Me daba Concepto del Arte a Través del Tiempo. En su clase, siempre me hacía comentarios de lo bonita que me veía  enfrente de todo el salón. Un día me dijo: “que sexy te ves con esa falda”. Me dio pena y asco; de ahí en adelante, me sentaba lo más alejada a él. Anónimo.

Investigación y redacción: María Porcayo, Gala Jaeger, Naomi Antonio, Brenda Rodríguez, Juan Pablo Hierro y Angélica Sánchez Lovera. 

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