CDMX Medio ambiente

Genocidio ambiental a la vuelta de mi casa

Las aguas negras que se encuentran en la presa “El Capulin” tiene como consecuencia una cadena de enfermedades infecciosas que inician desde que los animales nativos de la zona ingieren su agua hasta el contacto de ellos con los seres humanos.

La presa El Capulín se encuentra en el municipio de Huixquilucan, en la colonia Herradura. Durante 2014, en esta presa se creó una planta de tratamiento de agua, con el fin de contrarrestar la peste y contaminación de aguas negras proveniente de miles drenajes de la colonia y las que se encuentran a su alrededor.

En los últimos años ha habido un cambio en cuanto al olor, pero la problemática continúa ahí, pues el olor no es tanto el problema, sino las aguas negras que están al aire libre. Los animales que viven en esta zona, como tlacuaches, mapaches, perros y ardillas tienen como único lugar para beber esta presa, la cual está completamente contaminada y puede provocarles distintas enfermedades, e incluso la muerte. 

Los vecinos de la zona constantemente están en busca de una solución a la situación de la presa, pero no ha habido un cambio como tal o un labor estatal para contrarrestar este problema.

Recuperado de: Googlemaps

Según la ficha técnica del tratamiento de aguas residuales El Capulín, en el municipio de Huixquilucan, informó en 2017, que la justificación de esta obra es el mejoramiento del entorno ambiental; es decir, proteger la salud pública e impulsar el reúso del agua tratada. Esta operación se supone que está a cargo por la Comisión del Agua del Estado de México (CAEM). ¿Acaso esto es verdad?

Alexa Bronzwaig, licenciada en Ingeniería Ambiental dice que “una de las problemáticas de esta presa es que está muy cerca de la sociedad, lo cual puede afectar a la salud de las personas y seres que viven ahí. Por otro lado la filtración que no está permeada, esa agua contaminada no está concentrada y se está moviendo en los mantos acuíferos contaminando mucha agua que incluso puede ser la misma que nosotros consumimos”. Entonces, nos podemos preguntar si la presa El Capulín está haciendo el labor de proteger la salud pública o solo esta ocultado el verdadero problema. 

Por un lado, la labor de la planta sí ha ayudado al manejo del agua, puesto lo que se consume de  agua potable en zona rural es de 80 a 200 litros al dia, en la zona popular es de 100 a 250 litros y en la zona residencial de 250 litros a 350 litros. Aaron Montiel, biólogo de la planta de la presa “El Capulin” nos asegura que 50 litros por minuto son tratados, lo cual demuestra que el labor de limpiar el agua en la zona residencial de la colonia de la  Herradura y sus alrededores si se hace. Pero existe otra cara de la moneda, pues están tratando el agua sucia, pero para que el agua contaminada llegue a la planta, tiene que pasar por la presa que está al aire libre.

El Artículo 29 de la Ley de Aguas Nacionales explica lo siguiente: “[…] procurar el reúso, asimismo, se deberán asumir los costos económicos y ambientales de la contaminación que provocan sus descargas, así como asumir las responsabilidades por el daño ambiental causado.” Al ver esta premisa nos preguntamos, si la presa está dañando al ecosistema. Según Montiel, “respecto a los animales se empezaron a reproducir en esta zona ahora se volvieron animales ferales. Aunque los alimentan vecinos de la zona, también ingieren agua y comida contaminada del mismo lugar. Estos animales toman agua del río… este río está completamente contaminado, pues contiene ratas, entro otros animales, que también son afectados por el agua sucia. Pueden adquirir enfermedades provenientes de la misma presa o de las ratas, o el simple contacto con la zona lo que provoca infecciones como leptospirosis.

Este foco de infección no solo se da para los animales que viven ahí, sino también las personas que pasean por ahí a sus perros… ellos también pueden contraerlas. Esto puede ser una cadena de infección que puede llegar hasta el ser humano. Además lo que se sabe respecto a los contaminantes que tiene el agua son de pequeños negocios o casa habitación, en sí sólo contienen grasas de las mismas casas o de los negocios, pero aún así tienen consecuencias en los seres vivos.”.

Como se puede ver, si partimos desde la parte legal el estado no está siguiendo sus propias regulaciones, pues con dicho Artículo 29 se deben asumir responsabilidades por el daño ambiental, y al final el daño sigue creciendo, las personas se siguen quejando y el gobierno no hace nada al respecto. 

En cuanto algunas de las quejas de los vecinos, Perla Razón, colona de la zona, expresó su inconformidad acerca de la presa pues “siempre está lleno de basura, sillones tirados, perros que persiguen los coches, mal olor, ratas, entre muchas otras cosas. Por eso mismo hay varias casas en la zona que no se han podido vender […]; por otro lado, también me enoja que en un principio la presa se hizo con el propósito de crear un lago recreativo donde las personas pudieran pasear por ahí, pero al final les dio flojera y lo volvieron un espacio para echar el drenaje de las casas”. 

Si el municipio de Huixquilucan construyó esta planta en la presa para el mejoramiento del entorno ambiental, puede considerarse es un fracaso, puesto que la problemática sigue. La misma ficha técnica del tratamiento de aguas residuales nos dice que la población de Huixquilucan ha incrementado en los últimos 60 años; tan es así, que cada 10 años se duplica la población. 

Esto tiene como consecuencia el crecimiento de aguas residuales, la vegetación de áreas de bosque de esta zona se han reducido, además que ha disminuido la infiltración del agua para alimentar a los acuíferos en la zona. Respecto a la fauna, Huixquilucan es uno de los municipios más diversos, pues se pueden encontrar animales como el cacomitzle, ardilla, liebre, lechuza, tlacuache, armadillo, hurón, rata, tejón, zorrillo y la zorra gris. La problemática se encuentra en que el humano se ha insertado en su ecosistema, provocando la expulsión de estos animales. 

Según Aaron Montiel “[…] al final nosotros construimos en donde los animales viven, entonces estos comienzan hurgar en nuestros residuos, y por ello contraen enfermedades e infecciones. Ellos si ingieren de estas aguas, pero no podemos detenerlo”.

Montiel y Bronzwaig  sugieren la forma más eficaz y eficiente para solucionar la problemática, está consiste  en tratar el problema desde la raíz; es decir, tratarlo desde casa. Si todos tenemos el mismo sistema que el de la planta para tratar el agua, al final va a llegar el agua limpia a todos lados y las consecuencias que se tenían se van  reducir. 

Potro lado, hay crear una conciencia ambiental para que las personas tengan un buen manejo de agua en sus casas, y de esta manera no se afecte al ecosistema. 

 

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