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Salud Mental: un problema holístico

Daniela, una estudiante de 21 años, empezó a ir al psicólogo tras no encontrar fuerza suficiente para ir a la escuela. Laura, estudiante de 22 años, sufrió una crisis de ansiedad en clase y decidió tomar terapia luego del consejo de su profesora. Daniela tiene cuatro años viviendo con depresión; Laura fue diagnosticada hace tres años con ansiedad y depresión.

En 2017, La Encuesta Nacional de Epidemiología en México publicó que el 28.6% de la población mexicana de entre 18 y 65 años ha sufrido una enfermedad o un trastorno mental. El trastorno psicológico más frecuente en México es la ansiedad, padecida por 14.3%; le siguen el abuso de sustancias (9.2%) y los trastornos afectivos, como la depresión (9.1%) y las fobias (7.1%). El 18% de la población urbana de entre 18 y 65 años padece un trastorno afectivo, principalmente depresión; 17.8% de ansiedad y 11.9% abusara de sustancias. 

Se estima que más de 9% de la población adulta en la Ciudad de México sufre depresión y el 8.3% padece trastornos de ansiedad como la agorafobia o los ataques de pánico. En 2014, hubo 6 mil 337 suicidios en México, equivalentes a 17.3 suicidios diarios, lo que representa un incremento de 43% con respecto a 2005. En México existían 4 mil 393 especialistas en psiquiatría en 2016, que equivalen a uno por cada 29 mil habitantes. La OMS estima que para 2020, las principales causas de incapacidad serán la depresión y la ansiedad. Esto revela un problema de grandes dimensiones pero, a la vez invisible para muchas personas. 

Es una pérdida económica del país el que la gente no se atienda. ¿Por qué crees que tenemos 8 millones de ninis?… Seguro muchos de ellos tienen algún trastorno mental que hace que no puedan tomar las riendas de su vida”, opina Gabriela Estrada, psicóloga y docente universitaria. “Si tu comentas que de pronto dejas de disfrutar las cosas, la gente te dice ‘échale ganas, ve lo bonito’. Esto sigue siendo un estigma porque pareciera que quieres culpar a la persona por no continuar con sus actividades, cuando es hasta biológico que, en realidad, no puede” expresa Ileana Romero, fundadora de la asociación TLP México. 

Uno de los principales obstáculos para que las personas cuiden de su salud mental son los estigmas y la desinformación sobre los trastornos mentales. “Somos un país con muchas creencias raras… yo he escuchado a pacientes que dicen ‘no, es que me echaron una maldición’, y ellos de verdad lo creen y lo primero que hacen, antes de ir al psicólogo, es ir al Mercado de Sonora. ¿Cómo es posible que por pasarte un huevo y epazote tu aceptes pagar 400 pesos? Eso sí lo prefieren a ir a terapia”, relata Gabriela.

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Ileana fue diagnosticada con Trastorno Límite de Personalidad a los 26 años. “Las etapas infantiles y juveniles son la edad en la que muchos de los trastornos mentales detonan. La edad en la que podrían diagnosticarse para que no avancen más. Yo fui una niña catalogada como hiperactiva y ahora entiendo que si ese TDAH se hubiera atendido en su momento quizá no hubiera detonado en un Trastorno Límite de Personalidad o no ser tan caótico”, advierte Ileana. Alan, estudiante de 21 años, acude al psicólogo desde los 10 años por problemas de miedo y dificultad para relacionarse con la gente. Tuvo una etapa de depresión que actualmente está bajo control; se mantiene asistiendo a terapia cada dos semanas, haciendo ejercicio y tomando antidepresivos cuando se lo recomienda el psiquiatra. José María, un estudiante de 22 años, comenzó a ir a terapia el verano antes de empezar el último año de preparatoria por problemas del habla. A los 17 años le diagnosticaron un síntoma de depresión. Con terapia y practicando yoga, finalmente la terapeuta lo dio de alta. Ahora, sólo va ocasionalmente cuando se siente extraño. 

En ambos casos, el trastorno fue controlado rápidamente porque fueron diagnósticos tempranos. En el caso de Laura y Daniela, se mantienen en tratamiento porque sus diagnósticos fueron a una edad un poco más tardía, además de que sus trastornos están más desarrollados. Es importante cuidar la salud mental desde pequeños, pero nunca es tarde para atenderla. 

La Organización Panamericana de la Salud define el bienestar mental como estado en el cual el individuo puede afrontar las dificultades normales de la vida y trabajar de forma productiva; consciente de sus propias capacidades y capaz de hacer una contribución a su comunidad.

Algunos factores que vuelven propensas cierto grupo de personas a padecer trastornos mentales tiene que ver con la pertenencia a un sector vulnerable. Según datos de la Oficina de Información Científica y Tecnológica Para el Congreso de la Unión, los grupos vulnerables en México son las familias en situación de pobreza, individuos desempleados, adultos en edad avanzada, víctimas de violencia y abuso, población rural, niños y niñas en situación de calle, personas con discapacidad, madres adolescentes y población migrante. 

La OMS incluye en estos grupos de personas expuestas a conflictos o crisis humanitarias. En todo México vivimos una situación de violencia constante: cárteles, delincuencia organizada, feminicidios. Ileana habla de tres factores para que detone una enfermedad mental: genético, psicológico y el ambiental/social. “Las cargas laborales cada vez son más fuertes”, afirma Ileana. “Hay inseguridad, violencia e inestabilidad económica… con todo lo que pasa, es muy difícil que alguien viva con bienestar”.

La Ciudad de México es la entidad con mayor población de toda la República. Los índices de violencia en la Ciudad de México hasta marzo de 2019 han incrementado más de 100% en comparación con el año 2018. Tomando en cuenta la sobrepoblación del estado y el incremento de la violencia, la Ciudad de México se vuelve un estado vulnerable a padecer trastornos psicológicos. Al presentar la mayor población del país, la Ciudad de México cuenta con la mayoría de psicólogos y psiquiatras en relación a los demás estados. La siguiente gráfica presenta la Oficina de Información Científica y Tecnológica Para el Congreso de la Unión en 2018.

Otro de los principales problemas por los que no se atiende la salud mental es por el costo. Para esa problemática hay centros de atención psicológica a bajo costo que van desde los 50 a los 250 pesos. Parecieran una opción viable a los altos precios de una consulta formal; sin embargo, la infraestructura y el personal es insuficiente e ineficiente. 

Estos centros tienen mucha demanda; las consultas son breves y el cupo limitado. La mayoría de estos lugares son manejados por personas poco profesionales o sin experiencia. Gerardo, quien estudió psicología en la FES Zaragoza de la UNAM e hizo su servicio social en una clínica de la UNAM -en Los Reyes- “son muy beneficiosos porque mucha gente no puede pagar consultas… una de las negativas de estos servicios es que usualmente son llevados a cabo por estudiantes, pasantes o recién egresados y no siempre la terapia es la mejor, pero, sería peor que las personas de bajos recursos no tuvieran ningún acceso al cuidado de su salud mental”, explica.

Según INCyTU, el presupuesto en 2017 para la salud mental fue de 2 mil 586 millones de pesos que equivale a 2% del presupuesto para la salud. La OMS recomienda de 5% a 10%. Eso sin contar los recortes presupuestales que realizó la 4T este año. “No hay dinero y, cuando reparten el presupuesto, al que menos le dan es a la salud mental. Les dan para salud física y luego ya al final dicen, bueno les damos 3 pesos para atender los otros problemas”, cuenta Gabriela. 

Es vital darle importancia a este asunto. El INCyTU habla de las consecuencias de este problema como sociedad: en primer lugar el ausentismo laboral, la desmotivación y el desapego que pueden derivar en mayor propensión a enfermedades físicas y desapego de responsabilidades familiares y colectivas; por último, la violencia y sus riesgos consecuentes como el alcoholismo y drogadicción, además de homicidios, violencia intrafamiliar, delitos en general y contagio de enfermedades venéreas.

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