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De a poco, las papelerías se reactivan

Tras el cierre de sus negocios por la pandemia de Covid-19, comerciantes se adaptan a la reapertura económica en el Centro Histórico de la CDMX.

Yolanda Mora Cuevas heredó de su papá la papelería y librería Latina, S.A., ubicada en Mesones 154 A, en el centro de la Ciudad de México, y que desde 1968 ha mantenido sus puertas abiertas. A lo largo de ciclos escolares vio tras el mostrador el ir y venir de Juguemos a leer, El libro mágico, las guías de la editorial Santillana y cuentos infantiles, los materiales que más les solicitan.

Fue testigo de cómo los negocios ambulantes se fueron propagando poco a poco sobre la calle Mesones y se adaptó a eso vendiendo más libros. Esta vez, atestiguó desde febrero cómo las ventas comenzaron a bajar debido a la contingencia sanitaria por la covid-19. Después, su negocio permaneció cerrado durante tres meses.

Con la reapertura gradual de negocios en el Centro Histórico, desde julio los negocios se sacuden el polvo, aunque por ahora sólo pueden abrir un día sí y el otro no, así lo dictaminaron las autoridades capitalinas como medida sanitaria.

Apuestan a la tecnología

A inicios de agosto, la Asociación Nacional de Fabricantes de Artículos Escolares y de Oficina (ANFAEO) estimó que de las 120 mil papelerías que hay en el país, al menos 8 mil tendrían que cerrar debido a la crisis económica provocada por la pandemia.

En Mesones, la calle que concentra más de 200 negocios de papelería, los comerciantes hallan la manera de continuar con sus ventas, pese a la pandemia.

Óscar Ezequiel Montejo Alfaro, tiene 55 años, y de ellos, 30 los ha dedicado a atender su local, el número 64, en la Plaza Mesones, pero por la pandemia ahora se le ocurrió abrir una página de internet para ofertar sus productos y, al igual que varios de sus compañeros, atiende pedidos por WhatsApp.

En un mes realizó 30 pedidos, que aunque reconoce no son muchos, le ayudaron mucho durante el periodo en que tuvo que bajar la cortina por las disposiciones oficiales.

En el fondo de esa plaza, en los locales 52 y 409, la Papelería El Güero, con 29 años en el mercado, también apostó a la aplicación de mensajería WhatsApp.

Jorge Ángeles tiene 29 años y lleva 10 vendiendo cuadernos en el local 52. Entre varias pilas de cuadernos atiende. Si bien en las escuelas de educación básica los alumnos ya incorporan más herramientas digitales, las libretas aún se venden pese a la dinámica de las clases en línea, refiere.

Casi enfrente de esa plaza está otra, la Gran Plaza Mesones. Ahí, una trabajadora de Importaciones Yireh, ubicada en el local 39, reconoce que la reactivación sólo duró una semana, que fue la primera del regreso a clases, el pasado 24 de agosto, pero que después de eso volvió a vaciarse.

«Eso en años anteriores no pasaba, las ventas empezaban desde julio y terminaban a principios de septiembre y luego se mantenían«.

Empleada de Importaciones Yireh

Persisten pese a bajas ventas

Los cuatro comerciantes coinciden en que están vendiendo entre 10 y 20 por ciento de lo que en otros años hacían. Esta era su temporada alta.

En tanto, varios ya se alistan ofreciendo adornos y calcomanías alusivas al 15 de septiembre, otra fecha que el año anterior representó para las papelerías una derrama de aproximadamente 822 millones 800 mil pesos, según estimaciones de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio Servicio y Turismo.

En años pasados era imposible caminar por esas plazas papeleras o en la misma calle de Mesones. Ahora hay suficiente espacio en las banquetas y los vendedores no cesan sus labores: “Ahí está el folder para ese documento, lleve el folder”, “Lleve la pluma el corrector”, “Gomas, libretas y lapiceros…”.

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