Opinión Política

Monos, Memes y Chayote: una entrevista con José Antonio Garci Nieto

Si te dedicas a lamerle los huevos al presidente tienes desde luego asegurado que no te pase nada,  pero eso para los que nos dedicamos a este oficio es inaceptable, José Antonio Garci Nieto

Vivimos un tiempo extrañísimo. En una época de opacidad en donde los medios de comunicación, los críticos del poder y los analistas de cualquier especialidad, si no están del lado de la “4T”, son ineludiblemente descalificados.

Algunos, incluso, perseguidos. Una máquina de propaganda que intenta silenciar a los disidentes se yergue de forma discreta (o no tan discreta) en un país ilusionado que creyó que este tipo de prácticas ya no formarían parte del terreno político y social. Esas, y muchas otras que perduran.

Monero
José Antonio Garci Nieto

José Antonio Garci Nieto es uno de los moneros de más larga trayectoria en la Ciudad de México. Se hizo con el Premio Nacional de Periodismo como caricaturista en 1995 y en  entrevista nos relata qué significa para él criticar al gobierno.

Abordando diversos temas con el humor que lo caracteriza, pero también, con la agudeza necesaria para acentuar los problemas que ponen en riesgo valores tan necesarios para una democracia como lo es la libertad de expresión. ¿Cuál es la relevancia de los bien conocidos monos? Un arte que viene de siglos atrás. Y más importante aún, ¿qué depara el futuro para esta ramificación del periodismo derivada del humor y la comedia?

Senefelder y el alcance de su invento para México

Las primeras caricaturas que empezaban a hacer una crítica social y política nacieron durante el siglo XVlll después de la Revolución Francesa y terminaron de consolidarse en el siglo XlX después de que el alemán Aloys Senefelder creara el proceso que dio luz a las litografías en el año 1796, permitiendo que se hicieran impresiones de una forma más accesible para artistas, periódicos y diferentes actores sociales.

En México, la caricatura surge como una expresión popular durante el porfiriato. Como menciona Guadalupe Escamilla (1982) en su investigación sobre el reconocido semanario El Hijo del Ahuizote: “En este periodo —el porfiriato— florecieron los periódicos de oposición, ilustra­dos por grabadores, promotores de la caricatura política como una forma de esclarecimiento y de lucha contra el porfirismo”.

Ahuizote
El hijo del Ahuizote – Daniel Cabrera

    La caricatura siempre ha estado muy presente en el mexicano. Ha sido una autodefensa para no morir de inanición en este   país. Ha sido tan deprimente la historia y todo el panorama económico y so­cial, que la caricatura es un sostén de lo más natural para el pueblo mexicano. Cuando no se da precisamente en el dibujo, se da en la carpa, en los merolicos callejeros, en otro tipo de manifestaciones, pero siempre veremos la presencia del humor. Y no necesariamen­te del que lleva a la carcajada, sino también del humor amargo, el que está más cercano a la sorna… (Naranjo, R. 1983)

Para comprender a la caricatura política en México es imprescindible hablar sobre los “moneros.”  Esos que a través de su perspicacia y talento abstraen la realidad y la representan a trazos, exhibiendo los errores y fallas de los personajes que dibujan. Según Fernando Portillo (2002) el buen monero es quien con inteligencia y agudeza capta y expresa las esencias internas del ser que caricaturiza o del que crea con la imaginación.

¿Cuál es el trabajo que realiza un caricaturista?

Ser caricaturista es ser dibujante, ser humorista y ser periodista. Por lo común estamos muy informados y seguimos las noticias desde muchas perspectivas, muchas lecturas, notas y columnas. Mientras que la filosofía busca llegar a la verdad a través de la lógica, los caricaturistas buscan llegar a la verdad a través de las pendejadas. El gran valor de la caricatura, si es que tiene alguno, es hacer evidente una falla amplificándola, y con humor… 

El caricaturista es el niño que grita, como en el cuento de El Traje Nuevo del Emperador:

 “¡El Rey está desnudo!” 

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Somos cazadores de pendejadas.

¿Quiénes son tus moneros favoritos?

Helio Flores, Paco Calderón, Naranjo; no sabes qué inspiración ha sido para mí el buen Naranjo…  Rictus, Alarcón, Iracheta. De los de México. Y del extranjero me gustan, Sempé, Reiser, todos los de la maravillosa revista Charlie Hebdo. De los españoles me fascinan Junco, que es un genio, Malagón… Tengo la fortuna además de ser amigo de varios de estos caricaturistas que tanto admiro.

¿Qué tan complicado se vuelve sintetizar en una imagen un problema político o social?

Como alguna vez dijo Paco Calderón: Ser monero es como ir al baño. Hay veces que te sientas y sale todo y hay veces que pujas y pujas y pujas, y no sale nada. La metáfora, la forma, la perspectiva son importantes. Hay cartones que se apelmazan, se empelotan y son confusos. No logran transmitir la idea del problema ni llegan a la síntesis del asunto.

Lo que es necesario entender es el meollo del asunto.  De ahí ya tienes el 80 por ciento de la idea ganada, y de ahí solo es hacer un buen chiste con eso.

¿Crees que el humor suaviza  la realidad?

Desde mi punto de vista creo que eso es completamente cierto. Creo que el humor es una herramienta para no volvernos locos con la totalidad terrible en la que vivimos. Es imprescindible contar con él; es vital y necesario como respirar. Es por eso que los periódicos incluyen algo divertido y de humor. Se ha vuelto un componente indispensable de todos los medios periodísticos. La caricatura es algo que todo el mundo revisa.

¿El humor agudiza o relaja la crítica?

El humor no relaja o agudiza la crítica en sí mismo. Depende del humor que se use que esto ocurra. Hay humor increíblemente agudo y hay humor increíblemente banal.

Garcimonero
Garcimonero

¿La obra de un monero representa la realidad del mundo exterior o la percepción de quien dibuja?

Mira, yo creo que esa es una cosa que está justamente a la mitad. Por supuesto la obra de un caricaturista representa la perspectiva que tiene de su mundo exterior, pero como te comentaba, la caricatura es ir a la esencia, ir a lo fundamental de cualquier gran problema o error, y el caricaturista bueno normalmente lo encuentra, lo señala y lo amplifica. Al hacerlo descubre lo fundamental del asunto, de la realidad.

¿Te preocupas por ser políticamente correcto al hacer una caricatura?

El humor es necesariamente incorrecto. No existe ningún chiste que sea correcto. Tú debes de saberte algún chiste, cuéntalo y verás que en algún momento el humor genera una incorrección. El humor es un cambio, es un giro en la lógica de una narrativa que da un vuelvo que te hace ver las formas desde otra perspectiva, y siempre tiene una víctima y siempre es incorrecto. No puede haber caricaturista diplomático y no puede haber diplomático caricaturista. Hacer humor es necesariamente hacer una incorrección.

Una definición de la caricatura es el diseño de lo incorrecto. Por lo tanto es sumamente importante ser políticamente incorrecto si quieres ser caricaturista o humorista. De hecho es indispensable. 

¿La práctica del chayote sigue presente en los medios?

En este momento vivimos una época muy curiosa. Los que antes eran malos se volvieron buenos, los que antes eran buenos se volvieron malos. Hoy más que nunca el chayote está vigente, existe, y es una práctica que ha subido a un nivel que nunca habíamos visto o conocido antes. Por ejemplo, hoy tenemos el Instituto de Formación Política de Morena que es una institución creada para adoctrinar.

Para defender al régimen popular, al presidente y atacar a todos los que lo critiquen. Esta dependencia está manejada por un caricaturista, Rafael Barajas, «El Fisgón”. Algo aberrante que un caricaturista se dedique a administrar eso.  Tienen un presupuesto colosal de más de un millón de pesos diario, y quiero subrayarlo y repetirlo. Más de un millón de pesos diarios para adular al presidente y atacar a quien ose criticarlo. Esta es la supersecretaría del chayote, y está dirigida por un caricaturista. 

Ahora, esto es lo que ocurre solo desde Morena. El gobierno federal tiene un presupuesto aparte y unos medios de coacción aparte. Los casos de Loret, Brozo, Ángel Verdugo y tantos otros periodistas que han sido perseguidos y obligados a irse por criticar al gobierno son algo de veras que no tiene precedente. Nunca se había hecho de una manera tan sistemática.

El Pueblo soy Yo
Garcimonero

….

El asunto es que estamos gobernados ahora por un régimen populista. Parte de su estrategia  es controlar absolutamente toda la narrativa. Viven del cuento, son charlatanes, y si no controlan el discurso y la opinión pública su garlito se les cae. Para ellos es vital. Lo único que tienen que monopolizar es la opinión de las personas. Y en eso invierten todo, absolutamente todos sus recursos.

Es un gobierno de saliva lo que tenemos y no van a permitir ni tolerar la crítica. Eso es muy grave porque el trabajo de un caricaturista es justamente eso, y hoy más que nunca es complicadísimo ser caricaturista crítico. Si te dedicas a lamerle los huevos al presidente tienes desde luego asegurado que no te pase nada, pero eso para los que nos dedicamos a este oficio es inaceptable.

¿Qué le dirías a los jóvenes artistas y periodistas que empiezan a hacer crítica social y política? ¿Los animarías a seguir adelante?

Los animaría a que lo hagan bien, con absoluto rigor y absoluta honestidad. Y por supuesto, con rabia y pasión, que es lo que  se necesita para hacer esto. Creo que los que lo hacen, en este último punto no hay que insistirles demasiado porque la verdadera motivación para dedicarse a esto viene de ahí. No hay caricaturista, no hay periodista, no hay nadie que esté comprometido en hacer esto que no lo haga porque cree que es importante denunciar lo que está mal o informarle a la gente lo que ocurre.  

Vivimos tiempos muy oscuros para la democracia, y como dice el el cintillo del Washington Post desde que asumió el poder Donald Trump: «La democracia muere en la oscuridad”. Una de las garantías de las sociedades libres es la información y la libertad de decir lo que los poderosos no quieren que se sepa.

Este trabajo es necesario hacerlo con absoluto rigor, con mucha seriedad en el sentido de la consistencia de lo que se haga y con mucha diversión porque es un trabajo que de verdad es apasionante y da una enorme alegría. Yo les diría que sigan adelante porque hoy más que nunca la democracia lo necesita. 

¿Está llegando el final de los moneros y los cartones?

En mi humilde opinión así es. La caricatura como los periódicos, la caricatura como la conocíamos está llegando a su fin, pero es eso un fin general de todo lo que conocíamos como los periódicos o el periodismo escrito. Creo que vivimos ahora mismo la última generación de caricaturistas conmigo, y te lo digo con una gran angustia porque no hay caricaturistas nuevos.

Yo creo que soy de la última generación de moneros que destacó o que se colocó o que creció en el periodismo y ya no he visto que surjan nuevos chavos haciendo esta chamba. Esto nos va a llevar a un problema de relevo generacional que nunca había tenido la caricatura mexicana.

Pero ojo, eso no significa que la caricatura vaya a desaparecer y aquel humor gráfico vaya a desaparecer, yo creo que se va a ir a las redes sociales, se va a ir al internet, se va a ir a otras formas de distribución y de creación de ser de estos contenidos. Ya lo estamos viendo, gracias a las redes sociales, al internet y a las nuevas herramientas. Ya ni se necesita que la gente sepa dibujar para ser caricaturista.

Muchísima gente hace estupendos memes y estupendas soluciones gráficas de humor sin tener que dibujar. Y ha hecho que muchas personas que nunca hubieran sido caricaturistas descubran que lo son en realidad, y son muy buenos. Yo creo que va a crecer por ahí la caricatura, y eso también permitirá que un montón de otros temas sean explorados por caricaturistas que van a  utilizar un montón de recursos que ahora tienen a su alcance.

Frena
Garcimonero

 

Hacerle frente al poder

Después de conocer un poco el mundo de un monero con el especialista en Comunicación Gráfica e Historia del Arte se abren dudas acerca del futuro de la profesión. ¿Volverán a sobresalir moneros con estilos como el de Rogelio Naranjo, Magú, Flores o Daniel Cabrera? ¿O los memes dominarán el terreno gráfico de la crítica política y social de ahora en adelante?

Como bien describe el artista Robert Fisher, no es infrecuente que un nuevo contenido se exprese con formas antiguas; pero también puede ocurrir que destruya las formas antiguas con una violencia casi explosiva y haga nacer otras nuevas. A pesar de las respuestas ofrecidas por el entrevistado, no nos queda más que presenciar y ser partícipes de esos cambios.

Algo alentador, pues siempre habrá quienes obren con criterio, honestidad y valor para seguir exigiendo buenos resultados al que sea que esté en turno. Esa es la labor del buen periodista al igual que del caricaturista político.

En palabras de Fransisco Portillo (2002): “La política es la aplicación evidente del poder, y la crítica política en consecuencia es una crítica a las políticas del poder. El valor de la caricatura crítica es precisamente su carácter subversivo, su crítica al poder. Ese valor siempre estará ahí, independientemente de la forma”.

4T
Garcimonero

 

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