COVID-19 Economía Nacional

Floricultores mexicanos auguran un mejor 10 de mayo

cultivador de rosa en Villa Guerrero
Jaime, trabajador de un cultivo de rosa en Villa Guerrero

En el país donde las flores son parte de cada etapa de la vida, sus productores aún batallan para recuperarse después de un año sin precedentes. La pandemia reflejó la fragilidad de un negocio que, no ha tenido la atención del Estado, con las ventas en casi cero durante varios meses. Ahora, floricultores y floristas se preparan para un mejor 10 de mayo que el de 2020.

Alrededor de 80% de la producción nacional de flor cortada (la que se usa para ramos y otros arreglos) se da en Villa Guerrero. Junto con otros dos municipios del Estado de México, Coatepec y Tenancingo, se ha establecido una red de productores, la mayoría cobijados bajo la Asociación de Floricultores de Villa Guerrero (ASFLORVI). Está presidida por Salomón García, también productor de gerbera.

«Tuvo mucho auge Tenancingo un tiempo, porque en su momento ahí se dio el mercado de mayoreo aquí en México», apunta Salomón. Pero la inconveniencia de los tiempos en el trayecto hacia allá hicieron a Villa Guerrero el municipio líder de los tres. La ASFLORVI, sin embargo, también abarca productores de Valle de Bravo, Santa Ana, e incluso algunos del estado de Hidalgo. Funge como el vínculo entre los cultivadores y la administración de la Central de Abasto, su principal punto de venta en la Ciudad de México.

El mercado nacional, ¿una fortaleza?

A pesar de que México ocupa el tercer lugar a nivel mundial en superficie dedicada al cultivo de flores, está en la posición 26 de los países exportadores de este producto. Cuestionado sobre ello, Salomón asegura que se debe a la gran fuerza del mercado nacional. Tal es la demanda en el país que, de las flores cosechadas en Villa Guerrero, entre el 8 y 9 por ciento cruza fronteras internacionales, según sus datos.

Diario es el festejo de algún santo, recuerda el representante de esta agroindustria. Entre las tradiciones católicas y las fiestas tradicionales mexicanas, para todo hay flores. Salomón asegura que es algo ambiguo: por un lado, es afortunado que todo se venda, por otro, se está desaprovechando una gran área de oportunidad, sobre todo, para subir estándares de calidad.

Paradójicamente, uno de los productos que más se exporta hoy es el dólar, un follaje color verde opaco de hoja redonda. Esto es gracias a la tendencia de consumo en Estados Unidos, que lleva alrededor de 5 años, pero en cualquier momento podría cambiar. Aún así, el árbol de dólar hoy abunda en las casas de Villa Guerrero.

De pronto, se terminaron las misas, los bautizos, las fiestas de quinceañera, las bodas, e incluso los funerales. Quienes manejaban 12 ó 10 hectáreas de flor tuvieron que reducirlas a 6 ó 5. Si una hectárea de rosa necesita alrededor de 12 trabajadores percibiendo unos mil 800 pesos semanales, los costos para un productor dueño rebasan los cien mil pesos.

A eso, hay que sumarle los costos de insumos (fertilizantes, pesticidas), el embalaje y el transporte.

Pero cuando las ventas se desploman, se vuelve imposible la operación. El 10 de mayo del año pasado, una de las fechas más importantes para la industria, varias familias tuvieron que viajar a Toluca para vender sus flores. Eso, en el mejor de los casos, porque según medios como El Universal, algunos productores no buscaron vender, sino intercambiar su producto por despensas.

Entre floristas, se agudiza la competencia

A unas cuadras del Mercado de Jamaica, otro de los puntos de venta de flores más importantes, está Laurel Floristería, operada por los hermanos Armando y Fernando Torres. Su taller es proveedor de arreglos florales para clientes particulares pero también corporativos. No tiene mucho tiempo que instalaron una cámara fría especial para mantener sus flores. El aparato les permitió sobrellevar la pandemia un poco mejor que otros, pero aún así tuvieron dificultades.

Armando comenta que cuando cerraron el Mercado de Jamaica poco antes del Día de las Madres del año pasado, se complicaron algunos arreglos. Alrededor del mercado hubo un intento de instalar vendimia, pero fueron desalojados por policías luego de algunas denuncias vecinales.

Cuando los clientes de Laurel pedían flores de algún color en específico, Armando tenía que explicarles que no siempre había esa disponibilidad. Tuvieron que trabajar con lo poco que llegaba de los municipios productores y con lo que mantenían en la cámara fría.

Fernando, que está a cargo de las redes sociales y el e-commerce de la florería, dijo que el negocio tuvo que renovar su imagen en estos tiempos. Asegura que, con el incremento de compras en línea provocado por la pandemia, los clientes ya no sólo los comparan con otras florerías, sino con gigantes del retail como Amazon.

«Ya estás siendo comparado en tu forma de pago, en tu atención, en tu servicio, en tu entrega, en tu presentación, en todo, estás siendo comparado con monstruos, aunque no vendan flores», explica Fernando.

También afirma que, por crudo que sea el dato, el segundo semestre de 2020 hubo un mejor flujo por el regreso de los funerales y las muertes por la pandemia. Las florerías se vieron obligadas a mejorar su servicio por la urgencia con la que llegaban los pedidos.

Conforme se elevó el número de muertes, dice Fernando, los clientes comenzaron a pedir más calidad y diseños originales, lo que incentivó el aprendizaje para negocios como el suyo.

10 de mayo sólo hay uno

Ahora, productores, distribuidores y floristas se encaran a una de las fechas que más esperanza les dan: el Día de las Madres. Es quizá la fecha más lucrativa para el sector, y el 2021 no parece pintar tan mal como el año pasado.

«Desafortunadamente, pues, muchas mamás ya no están. Entonces pues… se tienen que festejar. Digo si no le llevo flores a mi casa, se las llevo al panteón. Y ya abrieron los panteones, es una parte que nos va a ayudar», dice Salomón García.

El presidente de ASFLORVI dice que se augura un buen 10 de mayo, a pesar de que no haya tanta flor y de la calidad que quisieran. Está convencido del éxito de este año, aunque el producto venga más caro.

Por su parte, los operadores de Laurel están tranquilos porque la clientela está cada vez más acostumbrada a las compras online, ya no existe el miedo que antes había. Incluso, Fernando dice que la clientela mexicana pide cada vez más diseños inspirados en modas internacionales, pues están expuestos a ellas por las redes sociales. Afortunadamente, es posible cubrir esa demanda por la gran variedad de flores que hay en el país.

A falta de atención de las autoridades a una industria que sufrió duros golpes el último año, floricultores y floristas por igual confían que este Día de las Madres será el comienzo de una recuperación de rebote.

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